jueves, 23 de enero de 2025

SONETO XXXIV, PETRARCA

 Apolo, si el deseo ha perdurado 

que te inflamaba en la tesalia onda, 

y si a la amada cabellera blonda, 

tras tantos años, no la has olvidado, 

del perezoso hielo y tiempo airado, 

que durará mientras tu faz se esconda, 

defiende a la honorable y sacra fronda 

en que, después que tú, yo me he enredado; 

y por virtud de la esperanza amante 

que te hizo soportar la vida acerba, 

bórrale al aire los nubosos trazos; 

y admirados veremos al instante 

a nuestra dama estar sobre la hierba 

y hacerse sombra con sus propios brazos. 

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